Excelente todo, en primer lugar la atención de la moza y del dueño 10/10. Elegimos el pinot manos negras y te traen panera durante toda la noche, riquísimos y frescos los pancitos. La comida exquisita, pedimos la bondiola, literalmente se deshacía con tocarla. Riquísimo todo. La ambientación es super relajada, fui con una amiga pero esta bueno también para una cita. La música acorde al lugar a un buen volumen para charlar, los baños limpios. Volveré pronto!
Fui por recomendación de amigos y me encantó la propuesta. Tomamos copa de vino malbec [1200], aperol sprit- [1350]. Para la comer la bondiola braseada con pure de batata abundante y riquísima [4500] y los raviolones de calabaza con salsa de puerros y nuez [4100] simplemente hacia mucho que no probaba algo tan delicioso!! De postre probamos el tiramusi [1800] muy rico!! Las mesitas de afuera en mi opinión no son tan cómodas con el frío, por momentos se apagan con el viento . Pedimos cambiarnos adentro, el ambiente mucho más intimo, pasaban jazz como dato extra que le daba el toque a la noche. Es un lugar chico, pero ambiente es tranquilo y la atención muy buena por parte de las camareras. Vuelvo sin dudas a probar otros platos!
Se come bien! De fuera parece una cafetería. Algo oscuro de noche. Las sillas que desentonan un poco. Ahora lo importante: provoleta con tomates secos de entrada: 8 puntos. Bondiola con puré de batata. 9 puntos, sabroso, salsa justa, bárbaro. Es un resto de barrio de Colegiales. La carta es muy escueta. Volveré cuando ande de nuevo por el barrio. Se lo recomienda.
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